

Huahine no tiene nada que envidiar a Bora Bora o Moorea. Con su naturaleza salvaje y sus aguas azul turquesa, esta isla es un paraíso para todos aquellos que buscan un sitio no demasiado explotado por el turismo de masas. En opinión de muchos, este lugar recuerda al Tahití de hace veinte años.
Este rincón de la Polinesia francesa está formado por dos islas, Huahine Nui en la zona norte y Huahine Iti en la zona sur.
Huahine cuenta con magníficas bahías y playas de arena blanca. Los islotes de alrededor de la laguna ofrecen una tierra fértil para el cultivo de todo tipo de frutas y vegetales.
En los últimos años, los amantes de los deportes acuáticos han descubierto en Huahine un lugar ideal para practicar surf, kite-surf, fun-board y buceo.
Huahine posee uno de los yacimientos arqueológicos más extensos y mejor conservado de la Polinesia: el marae de Maeva, conjunto de varios templos situado a los pies del Monte Mouatapu y al borde del Lago Fauna Nui. Esta isla también cuenta con sus propias leyendas que giran en torno al Dios Hiro y que han sido adoptadas por los artistas de la isla en busca de sus raíces.
Nadie debe marcharse de Huahine sin realizar alguna
excursión. Se recomienda dar una vuelta por esta isla a lomos de un caballo, en un todoterreno, o a bordo de una lancha.
Una de las actividades más típicas que pueden realizarse en este bello paraje es adentrarse en el arrecife para ver a los tiburones. Un auténtico espectáculo que organizan las agencias especializadas de Huahine.
La baronesa Thyssen concede un reportaje para presentar a sus gemelas
La millonaria Ivana Trump se casa con un hombre veintitrés años más joven que ella
Mireia Canalda olvida a Etoo en brazos de Álvaro Muñoz Escassi
Cayetano, Genoveva y la duquesa de Alba en la picota por culpa de Amina
Shaila Durcal lloró el día de su boda al recordar a su madre