© Joana Morillas
La isla de los Pinos es conocida como la joya del Pacífico Sur. La belleza de su laguna y sus paisajes de ensueño atraen a miles de visitantes año tras año. Y no es de extrañar, pues pocos lugares en el mundo ofrecen una piscina natural dentro del mar.
Catorce kilómetros de ancho por dieciocho de largo es la extensión de isla de los Pinos, situada en Nueva Caledonia y a tan sólo veinte minutos de avión desde Numea, la capital.
Con su simpatía habitual, a los habitantes de Nueva Caledonia les gusta decir que sus fondos submarinos albergan la segunda gran barrera de coral del mundo. La más grande se encuentra en Australia. Por cierto, tanto unos como otros tendrán que dedicar tiempo y dinero para preservar esta maravilla de la naturaleza que está en peligro. Una causa para la que contarán con la ayuda de la UNESCO, pues ambas son lugares protegidos por este organismo.
Los amantes del submarinismo tiene una cita ineludible con Isla de los Pinos. Los fondos marinos que aquí se encuentran albergan tesoros que no se encuentran en otros lugares del mundo.
Los habitantes de este privilegiado rincón, melanesios, europeos, polinesios y asiáticos, son gentes sencillas y siempre prestas a explicar su historia y costumbres.
Es recomendable permanecer al menos tres días en Isla de los Pinos para visitarla a fondo. El transporte no es problema, pues puede desplazarse en bicicleta, canoa o bien coger un barco con fondo de cristal que le permitirá contemplar las maravillas de estas privilegiadas profundidades submarinas. También se recomiendan los paseos a lomos de un caballo.
Lugares de interés
Bahía de San José: Se encuentra situada en la península de Oro y los turistas son traslados hasta este bonito enclave en típicas canoas melanesias.
Bahía de Oro: Si por algo se ha hecho famoso en el mundo este lugar es por la piscina natural que se ha creado gracias al coral. Mención aparte merecen sus playas, de aguas azules turquesas y una arena blanca finísima. No deje de probar el bougna si hasta aquí se acerca, se trata de un plato típico melanesio, a base de carne o pescado, bañado con leche de coco. Por supuesto, no se vaya sin degustar la langosta.
Cueva de la reina: Se encuentra situada en Touété y dicen que su visita no deja indiferente a nadie. Esperemos que así sea, pues cobran entrada.
Bahías de Kuto y Kanuméra: Estas dos bahías están unidas por un pequeñísimo istmo. Ambas acogen playas de arena blanca y aguas cristalinas que hacen las delicias de los más exigentes.
N’Ga peak: Desde esta montaña de 262 metros de altura se contempla una visión privilegiada de toda Isla de los Pinos. Sin duda, merece la pena la excursión.
Ruinas del penal: Aunque hoy ya casi nada queda, esta prisión llegó a albergar a dos mil prisioneros que fueron deportados en 1870. En sus alrededores también se encuentra el cementerio donde enterraban a los prisioneros.
Bahía de Upi: Transparente como el cristal, el agua de este bahía es ideal para realizar deportes acuáticos o simplemente disfrutar de un baño relajante. A la hora de comer, nada mejor que decantarse por un menú a base de pescado o bien por el bougna.
Bahía de Ouaméo: Este lugar es famoso en el mundo entero por todos los amantes de la inmersión. No obstante, si usted no está muy versado en este deporte, no se preocupe, un monitor le ayudará a dar sus primeros pasos.
Islotes: Muchos son los islotes que se encuentran en los alrededores de Isla de los Pinos. Sin duda, nada mejor que irse de picnic a uno de ellos y pasar el día allí.
Notre-Dame-de-l’Assomption: Esta iglesia se encuentra ubicada en la ciudad de Vao y fue construida por los prisioneros que habitaban en el penal del que hoy ya solo quedan las ruinas.
Dónde alojarse
Isla de los Pinos ofrece una variada oferta hotelera que va desde hoteles de dos estrellas hasta cinco. También existe la posibilidad de hacer acampada. Sin duda, mucho más económico aunque menos cómodo que un confortable resort.
*Imágenes cortesía: Turismo de Nueva Caledonia. Vídeo cortesía: Getaway.