Linz se encuentra situada a orillas del Danubio y sorprende al visitante por su riqueza artística. Déjese fascinar por importantes obras arquitectónicas del Renacimiento como el gran edificio del Landhaus o el antiguo Ayuntamiento, erigido en 1509 del que destaca su patio de arcadas.
Vestigios del Renacimiento también se pueden encontrar en la tercera planta de la Casa de Mozart, donde Wolfgang Amadeus compuso en 1783 su Sinfonía de Linz; o en la leyenda según la cual el emperador Federico III murió en 1493 en el monasterio Kremsmünsterhaus y su corazón y entrañas se depositaron en la iglesia parroquial románica de la ciudad. También los orígenes del Castillo de Linz recuerdan a los tiempos del Renacimiento.
Con la iglesia Martinskirche, partes de la cual son originarias de antes del 788, Linz presume de poseer la iglesia más antigua de Austria conservada como en sus orígenes; mientras que con la nueva Catedral (bendecida en 1924) y su capacidad para recibir a 20.000 visitantes posee la iglesia más grande de la república de los Alpes. Podría darse también una vuelta por el Jardín Botánico, donde podrá admirar 10.000 especies de plantas diferentes o bien hacer excursiones en el tren amarillo, el Linz City Express, en un barco por el Danubio o en el Pöstlingbergbahn, el tren de montaña con el recorrido más escarpado de Europa.
Si los eventos culturales son lo suyo, entonces tiene una cita obligada en los teatros Linzer Landestheater y
Kammerspiele. Las funciones allí representadas y las atracciones como los Veranos Culturales de Linz, el Pflasterspektakel (espectáculo callejero de artistas y acróbatas de todo el mundo), el Festival de Bruckner, el Klangwolke de música clásica o el Festival de Ars Electronica llenan de vida la ciudad. Desde finales de noviembre hasta Navidad, Linz le invita a ver la mayor exposición de pesebres de Austria.