

Maupiti se encuentra a trescientos kilómetros al este de Tahití. Esta isla nada tiene que envidiar a la vecina Bora Bora. Aquí la laguna ofrece una tonalidad de colores que invita a sumergirse en sus aguas para practicar todo tipo de deportes o bien para relajarse.
El pueblo de Vaiea se alza al pie de los acantilados y se extiende por el litoral hasta la aldea de Farauru. En el valle de Hanarai el viajero encontrará monumentos de piedra. El más llamativo, un tiki con forma fálica. Algo más alejado se encuentra el valle de Vaitea, que alberga la legendaria piragua de Hiro. Los restos del gran guerrero Nina Here pueden contemplarse en la playa de Tereia.
Los amantes del senderismo disfrutarán recorriendo el camino que conduce al acantilado de Hotu Parata. Las cumbres de Teurafaatui y Nuupere ofrecen unas vistas privilegiadas sobre el Pacífico y algunas de las islas que conforman este rincón de la polinesia francesa.
Frente al pueblo de Vaiatea se alzan dos motus: el Pitihahei tiene la particularidad de ser el único lugar en el mundo donde crece la flor tiare de hina. En el motu Tiapa'a se alza el mare ofera, descubierto hace muy poco tiempo.
La mayoría de los que viajan a Maupiti se alojan en las pensiones familiares que se encuentran repartidas por toda la isla. Los nativos de estas tierras harán que su estancia en este paraíso sea inolvidable.

A Maupiti se puede llegar en avión. Air Tahití dispone de varios vuelos semanales que pueden tomarse en Papetee, Raiatea y Bora Bora. También llegará a esta isla a bordo del Maupiti Express, un ferry que parte tres veces por semana desde Bora Bora, la isla más cercana a Mauipiti.
Desde julio hasta octubre, los turistas podrán contemplar un espectáculo único en el mundo: el avistamiento de ballenas. Aunque si lo suyo son los deportes acuáticos, Maupiti le ofrece todo lo que su imaginación pueda desear.
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