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Tras los pasos de Pablo Picasso en Francia

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Publicado: 25/04/2009

TODOELLAS.COM

© Joana Morillas
En La Maison de la France no conocen el significado de la palabra desánimo y de ahí que siempre estén creando nuevas propuestas que atraigan al viajero a visitar el país galo. Sin duda, hablamos de uno de los órganos turísticos más efectivos y creativos del mundo que tiene en su jefa de prensa para España y Portugal uno de sus mayores tesoros. Se trata de Liliane Bódalo, siempre presta a ayudar y facilitar el trabajo del periodista. Algo que, por desgracia, no abunda y de ahí que ella brille con luz propia y marque la diferencia.

La importancia de Francia en la existencia de Picasso ha dado origen a una interesante ruta denominada Picasso en Provenza y Costa Azul. Un itinerario que presentaron en Barcelona Jean-Paul Coppola, Dominique Charpentier, Michel Fraisset y Béatrice di Vita en una mano a mano la mar de interesante. Cada uno de ellos, todos involucrados en la promoción turística, dieron a los allí presentes mil y una razones para no perderse este viaje a la Francia que tanto amó el pintor malagueño.

Este tras las huellas de Picasso en Francia tiene tres paradas que nadie debe perderse: La exposición Picasso 1945-1949: la era de la renovación, que se puso en marcha el pasado 28 de marzo en Antibes y continuará hasta el próximo 14 de junio. La exposición Picasso-Cézanne, en Aix-en-Provenza desde el 25 de mayo hasta 27 de septiembre y la apertura temporal del castillo de Vauvenargues, también del 25 de mayo al 27 de septiembre. Aquí, el malagueño vivió junto a Jacqueline y realizó algunas de sus obras maestras.

La ruta de Picasso

Aviñón: Fue en 1914 cuando el pintor decidió pasar las vacaciones en esta localidad, y lo hizo para estar cerca de dos de sus mejores amigos: Braque y Derain, el primero se encontraba en Sorgues y el segundo en Montfavet. En Aviñón halló Picasso la inspiración para Retrato de una muchacha y el bodegón Nature morte verte. La plácidez estival que disfrutaba el maestro saltó por los aires cuando Francia entró en el conflicto bélico que enfrentó a Austria-Hungría con Serbia. Braque y Derain fueron llamados a filas. Pablo se salvó por su ascendencia española. No obstante, aquella guerra quedó reflejada en un puñado de sus obras más sombrías. Algunas de éstas pueden verse en el Museo Angladón de Aviñon.

Sorgues: Aquí se refugió Picasso para disfrutar de una época de introspección. Junto a su compañera sentimental de entonces, Eva Gouel, alquiló Les Clochettes y allí se establecieron. Pronto se les uniría Georges y Marcelle Braque. De Braque, Picasso aprendió que el arte no tiene fronteras.

Ménerbes: A cambio de un dibujo, Picasso se convirtió en propietario de una casa en Ménerbes, que regaló a la fotógrafa Dora Maar cuando rompieron su relación. En ella vivió Dora hasta su muerte. En la actualidad, el lugar acoge a numerosos artistas y puede visitarse ocasionalmente.

Les Baux-De-Provence: Fue aquí donde Picasso entró en contacto con el cine participando en el rodaje de Testamento de Orfeo, donde encarnó a un pintor. En este 2009, la localidad rinde homenaje al malagueño en una espectacular retrospectiva que se proyecta sobre paredes de rocas que antaño fueron cantera.

Arles: En este rincón, Picasso se curaba de la morriña que le producía estar alejado de España. Aquí asistía a corridas de toros y tal llegó a ser su ligazón con esta ciudad, que donó 57 dibujos para que fueran expuestos. El Museo Réattu acoge, además de los mencionados dibujos, el retrato que el pintor realizó de su madre y también el de Lee Miller.

Jacqueline sentadaAix-En-Provenza: El pintor arribó a esta ciudad en 1958 con motivo de una exposición dedicada a su persona. Desde el 25 de mayo al 27 de septiembre, el Museo Granet programa la exposición Picasso-Cezanne.

Vauvenargues: Fue durante el transcurso de una cena donde Pablo Picasso tuvo conocimiento de que en Vauvenargues había un castillo en venta. Visitó el lugar y quedó maravillado al contemplar con sus propios ojos los paisajes que inspiraron a Cézanne. Entonces, decidió que él también tendría “un Cézanne a tamaño natural” y adquirió la propiedad. Aquí pintó Mujer desnuda bajo un pino, Los almuerzos sobre la hierba, entre otros cuadros. De forma excepcional, el castillo permanecerá abierto al público desde el 25 de mayo al 27 de septiembre y se podrá visitar el taller donde creaba el maestro, el dormitorio que compartió con Jacqueline, el comedor y también el baño. Por cierto, que en esta última estancia pintó directamente en la pared la figura de un fauno.

Saint Tropez: A partir de 1916, el malagueño universal visitó esta bonita localidad de forma asidua. En 1951, Saint Tropez y Picasso quedarían unidos para siempre por La Odalisca, el desnudo inspirado en la entonces amante del pintor, Geneviève Laporte.



Cannes: Pablo Picasso inició su amor con esta bonita ciudad en 1927. El idilio continuó a lo largo de toda su vida. En 1955, el pintor formaliza la relación adquiriendo La Californie, una bella casona con vistas a la bahía. Convirtió la sala de estar en taller y salón para recibir a sus amistades. Aquí empezó la serie Las Meninas, un homenaje de un grande a otro grande.

Mougins: Este pueblo medieval fue el escenario de los amores de Picasso y Dora Maar. El lugar dejó una fuerte impronta en el pintor, que en 1961 repite escenario con Jaqueline Roque, su última compañera sentimental hasta que la muerte vino a buscarle.

Vallauris Golfe-Juan: Georges y Suzanne fueron los responsables del gran amor que Pablo sintió por la cerámica. En el taller Madoura aprendería las técnicas y las desarrollaría al instalarse en Vallauris. Abrió su propio espacio en una antigua perfumería que llamaría  Le Fournas. Algunas de las cuatro mil obras de cerámica que ideó se exponen en el Museo Picasso de Antibes.
La alegría de vivir.
Antibes Juan Les Pins: La guerra ha terminado en 1946. Pablo apenas pinta. El enamoramiento de Françoise Gilot le ha convertido en un hombre que pasa de pinceles y sólo quiere estar junto a su amada. De su ensoñación le rescata Romuald Dor de la Souchère, conservador del Museo de Antibes, que le ofrece utilizar algunas salas del museo como estudio. La proposición le colma de alegría y vuelve al trabajo. De aquellos días felices da testimonio La alegría de vivir, donde aparece su amada Françoise bailando desnuda en la playa. Picasso siempre recordó sus días en Antibes como una de sus mejores épocas. Es por eso que cedió a esta ciudad 23 pinturas y 44 dibujos.

*Imágenes: cortesía de La Maison de la France


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