

Dominada por la cumbre del Orohena, Tahití es ante todo una isla de relieves múltiples y variados. La capital, Papeete, situada en el litoral noroeste, es el centro político y económico del país.
De forma circular y tosca, la gran isla de Tahití Nui, atravesada por valles profundos, está unida a la pequeña isla Tahití Iti, también montañosa, por el estrecho istmo de Taravao. Para los visitantes curiosos, la montaña ofrece cautivadores paseos por los valles salvajes llenos de misteriosas grutas y restos arqueológicos impregnados de historia.
En el litoral rocoso de la costa este pueden encontrarse bellísimas playas de arena negra que harán las delicias de todos los amantes del surf.
El valle alto del Papenoo, que conduce a la garganta del Maroto, al lago cráter de Vaihiria y a la reserva natural de Fenua ai'here, maravillará a los senderistas y a los amantes de la naturaleza salvaje.
¿QUÉ HACER EN TAHITÍ?
Sobrevolar la isla en helicóptero
El descubrimiento de Tahití "desde las alturas" es una excursión que no hay que dejar pasar. Durante la misma, tendremos ocasión de descubrir la cara más oculta y seductora de la Polinesia interior.
Recorrer la isla
Una única carretera principal de circunvalación (de aproximadamente 114 km) conecta por un lado la costa este, rocosa, salvaje y espectacular, con playas de arena negra donde rompen las olas que buscan los surfistas, y por el otro, la costa oeste, con playas y lagunas de aguas tranquilas.
Numerosos lugares merecen un alto en el camino, entro otros, la punta de Venus en Mahina; la Concha del apuntador Araholo, las tres cascadas de Faarumai, situadas en medio de un exótico decorado. En la costa oeste, en Papeari, encontramos el Jardín Botánico Harrison Smith, el museo Gauguin, las grutas de Mara's y el marae de Arahurahu.
Safaris en 4x4 y senderismo
- Recorrer Tahití por el valle de Papenoo es una experiencia que debe realizarse preferentemente con un guía, a pie, en todoterreno o en 4x4. El interior de la isla está atravesado por una carretera que surca el valle de Papenoo, rico en enclaves arqueológicos y parajes espectaculares jalonados de impresionantes cascadas. La carretera desemboca en la salida del tunel del Maroto, sobre el famoso lago natural de Vaihiria, antes de volver a bajar hacia la llanura de Mataiea.
- El recorrido por la península de Tahití se puede emprender a pie, preferentemente con guía. Debido a algunos pasos muy difíciles en los acantilados de Pari, la ruta comienza habitualmente en barco hasta el lugar donde se encuentran los petroglifos de la Vaiote y continua a pie.
- La escalada del monte Aoraiscalade se puede realizar sin guía porque el camino está asfaltado. Comienza a 600 metros de altitud. En la cumbre, la vista abarca todas las cimas de Tahití, sus profundos valles y la silueta alargada de Moorea y las pequeñas manchas de Tetiaroa y Maiao en el océano. Sin duda, una visión sublime.
-Situados en la costa rocosa, los lavatubos de Hitiaa, que deben explorarse preferentemente con un guía, son espacios tubulares cerrados o hundidos del tamaño de una gruta, invadidos por las aguas de las filtraciones, que a veces dan origen a las cascadas. La exploración de estas galerías subterráneas nos aportan sensaciones intensas muy apreciadas por los amantes de la espeleología.
Pequeñas excursiones
- El Belvedere. Punto de partida hacia el monte Aorai, a este lugar se accede por el valle de Manuta, en el municipio de Pirae. La vista desde la terraza del restaurante allí construido abarca el valle vecino del Fautaua, la ensenada de Papeete y el horizonte de Moorea.
-La llanura del Taravo. Situada en la península de Tahití, ofrece una visión panorámica espectacular que bien merece un alto en el camino. La subida a la llanura del Taravao, de paisajes casi normandos, termina en un puesto de observación desde el que se pueden contemplar las dos bahías y el inmenso territorio de Tahití Nui.
Actividades náuticas
Por supuesto, Tahití es un paraíso de las actividades acuáticas. Aquí es posible practicar la pesca, el submarinismo, el esquí acuático o bien recorrer la playa a bordo de una potente moto de agua. Los más románticos pueden alquilar un barco que les llevará a lo largo de la costa para disfrutar de un día tranquilo y relajado.
Tahití es uno de los grandes centros de competición del surf. Las olas de Teahupoo son famosas por su grandiosidad y hacen gozar a los mejores surfistas del planeta. Los menos temerarios se contentarán con las de Papara o las del paso de Taapuna.
Los fondos submarinos de Tahití son de una riqueza espectacular. La diversidad de lugares (restos de naufragios, laderas cubiertas de gorgonarios) y su belleza (jardines de coral) los convierten en un lugar privilegiado para los amantes de este deporte.
Puntos de interés turístico
La tumba del útimo rey de la dinastía Pomare. La casa de James Norman Hall. La garganta del Tara. El faro de punta Venus. El museo de Paul Gauguin. El museo de Tahití y sus islas. El museo de la perla. El ayuntamiento de Papeete. El jardín botánico Harrison W. Smith. El jardín de Mataoa. El parque público territorial de Papehue Mahana Park. La catedral de Notre-Dame de y el puerto de recreo en Papeete.
Dónde comer
En Tahití, teniendo en cuenta la diversidad de estilos culinarios representados, el único problema es la elección. Los grandes hoteles ofrecen a menudos dos tipos de restauración, rápida y gastronómica, y organizan veladas en torno a suculentos buffets, amenizados con espectáculos de danzas en los que actúan los mejores grupos locales. Además, la cocina francesa rivaliza con la china de especialidades cantonesas. Existen numerosas pizzerías, bares y establecimientos de comida rápida en toda la isla. Otra originalidad tahitiana son
las "roulottes", una especie de restaurantes ambulantes, que se pueden encontrar por la tarde o al anochecer en la plaza Vaiete. Equipados a veces con mesas y sillas, ofrecen una restauración simple y rápida compuesta por carne asada, platos chinos, pizzas y crêpes a precios muy asequibles.
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