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Muchos todavía recuerdan la cruzada mediática que la baronesa Thyssen organizó contra Blanca Cuesta al saber de su boda con Borja. De aquellos días datan muchas perlas que Tita lanzó contra la valquiria que embrujó a su hijo. Según ella, un chico de gran formación que se apartó del camino correcto cuando conoció a Blanquita siendo él menor de edad.
Como si de un "no a la tala" se tratase, la baronesa juró que no acudiría a la boda y cumplió. Eso sí, antes se explayó a gusto contra la novia concediendo entrevistas a diestro y siniestro donde la dejaba a la altura del betún. Sin embargo, Blanca calló y aguantó estoicamente sin contestar a su futura suegra. La misma que antaño le pagó una operación de aumento de senos.
Ya advirtió Tita que no acudiría al enlace de su único hijo varón y que tan señalado día lo pasaría en soledad y orando, pues es mujer muy pía que acude a Diós cuando las cosas van mal dadas.
Lo cierto es que el enlace de Blanca y Borja se convirtió en una carrera de fondo entre los novios, la revista Hola y el resto de medios de comunicación. La pareja tomó todo tipo de medidas para que nada ni nadie rompiese la millonaria exclusiva que habían firmado meses atrás. De ahí que a las puertas de la iglesia se armara la marimorena para conseguir una fotografía de los contrayentes. Misión imposible, pues el blindaje fue de los que hacen época.
Debido al estado de buena esperanza de Blanquita, según explicó Borja en una entrevista, los recién casados renunciaron a la luna de miel. Eso sí, se refugiaron en Ibiza para descansar de tanto ajetreo.
Llegó la Navidad y la baronesa optó por celebrar tan señaladas fechas en compañía de sus gemelas. Menos mal que nunca perdió el contacto con Borja, quien la telefonea a diario para hablar de lo divino y lo humano. De todo menos de Blanca, nombre prohibido en presencia de Tita.
Durante los meses que ha durado el embarazo de Blanquita, han sido varias las personas que han mediado para que la baronesa deponga su actitud contra su rubísima nuera. Y parece que algo han conseguido ya que la dama se ha dejado caer por la clínica donde ha nacido Sacha, su primer nieto.
Quizás consciente de que lo suyo ha sido auténtica incontinencia verbal, Tita no ha querido hacer declaraciones a las puertas del hospital donde moran la parturienta y el bebé. Una actitud que unos aplauden y otros deploran.
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