© Joana Morillas
Borja Thyssen y Blanca Cuesta están en el ojo del huracán desde hace ya mucho. La guerra con la baronesa arrancó cuando la pareja anunció boda y embarazo. Tita empezó entonces una campaña para impedir que su retoño matrimoniara con la valquiria y exigió pruebas que confirmaran la paternidad de Sacha.
La relación de los protagonistas pendía de un hilo que un día se rompió. Borja realizó unas declaraciones donde reclamaba una parte de la herencia de su padre que no le había sido entregada por su madre. Entonces se habló de un robo en la casa madrileña de Tita, de donde se sustrajeron documentos vitales para las reclamaciones de la pareja.
El asunto del robo acabó en los juzgados por denuncia de la baronesa contra Borja, Blanca y el abogado de ambos. De momento, el tema sigue su curso. De los testigos citados en su día sólo quedan dos por declarar. Veremos qué decide su señoría.
En estos días se comenta que la situación financiera de la pareja ha mejorado gracias a la venta de la casa de Ibiza. Sin embargo, parece que tal cosa todavía no se ha producido. Al menos así me lo aseguran desde el gabinete de comunicación que rige los destinos públicos de la pareja. Es cierto que el casoplón está en venta, como también lo es que han sido varias las personas interesadas en adquirirlo. Sin embargo, la tan ansiada transacción todavía no se ha realizado.
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