Britney Spears ha hecho un alto en su apretada agenda para disfrutar de unos días de descanso con su novio, Jason Trawick. La pareja ha escogido Hawai como destino y allí han dado rienda suelta a la pasión. Quienes les han visto no cesan de repetir que están enamoradísimos y destacan que los besos y arrumacos son constantes entre ellos.
En esta ocasión, los hijos de la cantante no han acompañado a la pareja. Sean Preston, de cuatro años de edad, y Jayden James, de tres, disfrutan estos días junto a sus abuelos maternos en las playas de Santa Bárbara, California.
La relación de Britney y Jason marcha sobre ruedas. El tiempo ha demostrado que lo suyo no era algo pasajero, sino que tienen un proyecto de vida en común. Es por eso que este verano no dejan de sonar campanas de boda. Sin embargo, ellos lo desmienten. Parece que la actriz es reacia a volver a pasar por la vicaría.
En la actualidad, Spears luce una envidiable figura. Nada que ver con el aspecto que tenía cuando se divorció. Y es que la ruptura con Kevin Federline fue tormentosa. La rubia perdió el timón y se dio a los excesos. Tuvo que ser internada y se temió por su salud mental.
Viéndola tan deteriorada, los padres de Britney no dudaron en tomar las riendas en la vida de su hija. Se hicieron cargo de sus asuntos y se encargaron de administrar su fortuna. Tan sólo una medida temporal hasta que la estrella se recuperara.
Mientras Britney resurgía de sus cenizas, un juzgado entregó la custodia de Sean y Jayden a su padre. A él tiene que pasarle cada mes una importante cantidad de dinero la rubia.
En la actualidad, la relación de Spears y Federline es excelente. Ambos comparten la guardia y custodia de sus pequeños. Parece que el tiempo ha limado asperezas entre ellos. Sin duda, una excelente noticia.
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