© Joana Morillas
El final del verano está siendo calentito en cuanto a separaciones. Si no hace demasiado conocíamos que la relación de Fran Rivera y Blanca Martínez de Irujo se había ido al traste, ahora le ha tocado el turno a Carlos Larrañaga y Ana Escribano.
Con la amabilidad que le caracteriza, el actor atiende mi llamada y no tiene inconveniente en reconocer que el adiós con la madre de su hija menor “es cierto”. Y, que, por desgracia, “no creo que haya vuelta atrás”.
A pesar de esta ruptura, Larrañaga sólo tiene palabras amables para Ana Escribano: “Es maravillosa, una madre fuera de serie y ahora también una gran amiga para mí”. Visto lo visto, no cabe duda que aunque separados, mantienen una entente más que cordial.
A propósito de las causas de esta separación, Carlos se muestra rotundo al manifestar que “no existen terceras personas”. Sin embargo, se niega a aclarar los verdaderos motivos: “Ana y yo preferimos que esto quede para nosotros. Las razones reales no trascenderán”.
Lo cierto es que el adiós entre Larrañaga y Ana está provocando bastante polvareda y mientras unos creen la historia, otros se muestran reacios y hablan de montaje. Estos últimos aseguran que la pareja atraviesa un fuerte bache económico y de ahí que hayan decidido saltar a la palestra con lo que califican de pura invención para hacer caja.
Desde que matrimoniara con Escribano, Carlos no está en su mejor momento profesional. Recientemente ha intentado enrolarse en ¡Mira quién baila! pero los responsables de la selección de concursantes han declinado su oferta. En fin, malos tiempos para la lírica.
Hace algún tiempo, el hijo mayor de Carlos Larrañaga, Caco, entró en escena y dejó a la altura del betún a su progenitor, quien prefirió no contestar en público a su retoño. La enfermedad de Caco hizo que padre e hijo se reconciliaran.
El currículum sentimental del actor es abultado. Ha estado casado en cuatro ocasiones. Primero con María Luisa Merlo, madre de sus hijos Amparo, Pedro y Luis. Después repetiría la experiencia con Ana Diosdado y más tarde con María Teresa Ortiz-Bau.
A todos sorprendió la relación entre Carlos y Ana Escribano. Sin embargo, ellos siempre manifestaron que la diferencia de edad no era inconveniente para ellos. Por desgracia, no ha podido ser.
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