

© Joana Morillas
Cayetano Martínez de Irujo desnudó su corazón en el Te doy mi palabra que los fines de semana conduce Isabel Gemio en Onda Cero. Lo cierto es que el noble fue muy valiente al confesar los problemas con las drogas que sufrió en su juventud: "Me costó mucho salir". Menos mal que logró remontar el vuelo gracias a la ayuda de un psicólogo. Fueron dos años de terapia que le sirvieron para erradicar unos trastornos emocionales que arrastraba desde su más tierna infancia.
Lo cierto es que el jinete siempre se ha quejado del poco afecto que recibió de su madre siendo un niño. Parece que Cayetana estaba más entregada a su papel de duquesa que a sus hijos. Al menos así lo ha asegurado el conde de Salvatierra en diversas ocasiones. Sin embargo, con el paso de los años, madre e hijo se han reencontrado y han limado asperezas.
El jinete no quiere ni acordarse de sus amores con Mar Flores. Una etapa que el recuerda con horror porque estuvo permanentemente en el ojo del huracán. Aunque tres cuartos de lo mismo le sucede a la modelo: "(Cayetano) Me pareció un muchacho que, aunque era buena gente, estaba totalmente traumatizado por su madre. Tenía problemas graves y, en la medida de lo posible, intenté ayudarle. No lo digo yo. Lo reconoció su hermana, que vino un día a verme a casa para agradecerme todo lo que había hecho por él".
En su confesión definitiva, Mar corrobora la falta de afecto materno que el jinete padeció en su niñez: "Me pareció un hombre muy desgraciado. No había recibido ningún afecto de niño. En algunas cosas tenía las meninges igual que un niño de seis años. Me entró una especie de instinto maternal. Sentía la necesidad de protegerlo. Me enterneció su ingenuidad. Por supuesto que yo siempre supe que él era un hombre infiel y que no podía evitarlo".
El conde de Salvatierra lleva grabado a fuego la muerte de su padre: "Yo tenía sólo 9 años; me quedé muy descolocado. La relación con mi padre era más profunda que con mi madre. Ella era una institución, hija única, y tenía muy arraigado lo de ser duquesa de Alba... Recibí una educación bastante fría por parte de las nannies, difícil de entender para un niño. Florián, el mozo de cuadras de mi madre, fue una especie de padre en mi adolescencia, además de mi profesor de equitación. Me resguardé mucho en él hasta mi mayoría de edad".
A día de hoy, Cayetano vive feliz junto a Genoveva, madre de sus dos hijos Luis y Amina. La pareja ha consolidadado una relación a la que muchos no auguraban un final feliz. Pero el tiempo ha demostrado que lo suyo está fuera de toda duda.
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