© Joana Morillas
Un incendio desatado en el interior de su domicilio ha sido la causa de que Daniel El Kum se precipitara al vacío. Preso de los nervios, el estilista no esperó a que los bomberos montaran todo el operativo para salvarle. Desgraciadamente, la caída le produjo la muerte inmediata.
Son diversas los medios de comunicación que aseguran que Daniel sufría problemas mentales y que podría haber sido él mismo quien provocara el incendio. Teoría basada en el comportamiento anómalo que el estilista exhibía ante sus vecinos. Dicen que hace unos días telefoneó a los bomberos pidiendo auxilio porque las llamas inundaban su casa y no era verdad.
Los primeros pasos en los medios de El Kum fueron de la mano de Ana Obregón. La bióloga y el estilista compartieron una amistad que en los últimos meses era inexistente. Se distanciaron, aunque sólo ellos conocen los motivos. Quizás Daniel siempre se arrepintió de seguirle la broma a la actriz aquella noche en que ella telefoneó a un periodista para decirle que iban a cortarle el frenillo en directo. Historias de la historia de Anita, para olvidar.
Daniel consiguió una buena dosis de popularidad tras su paso por Supermodelo. No obstante, la fama obtenida se volvió en su contra y a partir de entonces fueron muy pocas las ocasiones en que volvieron a contratarle para ejercer de estilista en producciones de moda. Después perdería un montón de dinero cuando intentó poner en pie un showroom. Él explicaba que se arruinó a causa del veto que ejerció una famosa de este país. La versión de Daniel hablaba de que esta mujer tan conocida amenazó a las firmas con que no volverían a aparecer en una conocida revista si trabajaban con él.
El estilista tenía un carácter hermético, no era hombre dado a confianzas ni con los que conocían desde hacía tiempo. Poco hablador, dicen quienes le frecuentaban que se encerraba en su mundo. En los últimos tiempos, se mostraba más cabizbajo que de costumbre, quizás porque no tenía trabajo desde hacía bastante. Por desgracia, la televisión siempre acaba pasando factura.
Unas horas antes de lanzarse al vacío, Daniel almorzó en el bar Mama Inés. Por la tarde quedó para tomar algo con un amigo y se mostró con su normalidad habitual. Y mientras algunos sostienen que el estilista no atravesaba un buen momento a nivel personal ni laboral, Carmen Lomana me explica todo lo contrario: "Estoy destrozada. Daniel era muy buena persona y un gran amigo. Siempre estaba dispuesto a ayudar a los demás. Ahora estaba muy contento, se había cambiado de casa y decía que estaba agotado con la mudanza y la decoración, pero feliz y con muchos planes. Iba a lanzar a un diseñador aquí en España. Ya te digo, lleno de vida. Desde luego, yo no creo, para nada, que se haya suicidado, lo que pasa es que Dani tenía fobia al fuego. Le daba pánico hasta la llama de una cerilla y ese miedo fue lo que le hizo saltar al vacío". Sea como fuere, descanse en paz.