© Joana Morillas
Cuando se cumplen veinte años de la muerte de Alfonso de Borbón, José María Zavala ha publicado El Borbón non grato (Altera), un libro imprescindible para entender la esencia, no sólo ya del protagonista, sino también de los Borbones.
El que ha pasado a la historia como duque de Cádiz nació del infeliz matrimonio formado por Jaime de Borbón y Emanuela Dampierre. Su infancia estuvo marcada a fuego por la separación de sus padres y también por la falta de cariño. En aquellos días, tan sólo las visitas a su abuela paterna, la reina Victoria Eugenia, constituían un oasis de felicidad para un niño que muy pronto descubrió que la vida era una carrera de obstáculos.
Como no podía ser de otra manera, Zavala aborda en El Borbón non grato la lucha que mantuvieron Juan y Jaime de Borbón por los derechos a la Corona de España. Fue el padre de los hermanos, Alfonso XIII, quien apartó al segundo de sus hijos, aludiendo a su sordomudez como disminución física y psíquica, en favor del tercero.
Hasta en cuatro ocasiones renunció Jaime de Borbón a sus derechos como heredero. Según el duque de Cádiz, ninguna de aquellas renuncias fue válida pues se realizaron bajo presión. Y es que parece que Juan de Borbón se aprovechó del carácter débil de su hermano para ofrecerle dinero a cambio de Corona.
Paradojas de la vida, el trono por el que tanto luchó don Juan de Borbón le fue arrebatado por su hijo Juan Carlos. Explica José María Zavala que padre e hijo no se hablaron durante un año por este asunto, y aunque el primero disculpaba al segundo en público, lo cierto es que siempre consideró una traición en toda regla que no le comunicara que Franco le había elegido como sucesor.
Mucho llovió hasta que se supo que el dictador había encontrado recambio en la persona de Juan Carlos. A los posibles candidatos formados por el hoy Rey y su fallecido padre, se unió Alfonso de Borbón, quien, muy sabiamente, cuando era preguntado por la cuestión, se limitaba a contestar que estaba al servicio de España.
El 15 de julio de 1969, don Juan Carlos fue designado sucesor a título de Rey en una ceremonia celebrada en La Zarzuela donde tan sólo contó con el respaldo familiar de sus primos Alfonso y Gonzalo y de Luis Alfonso de Baviera. Años más tarde, el duque de Cádiz recordaría aquel momento en el que “me era imposible en ese instante histórico no pensar en mi tío (don Juan), quiérase o no, suplantado por su propio hijo, cuanto tanto tiempo había temido serlo por su sobrino (duque de Cádiz)”.
Despejada la incógnita de la sucesión, Alfonso de Borbón volvió a sentir con fuerza el ostracismo social. Algo con lo que estaba acostumbrado a lidiar desde que era un niño. No le importaba, pero a Franco sí. Fue idea del caudillo alejarle de España. Le ofrecieron el puesto de embajador en Suecia y allí fue donde conoció a Carmen Martínez-Bordiú, su gran amor: “Y de pronto, en la noche polar, la vi aparecer como un rayo de sol español...”.
La boda entre Carmencita y Alfonso hizo temer a don Juan Carlos que el dictador cambiara sus planes para la sucesión. El entonces príncipe magnificó la presión que podrían ejercer la esposa, la hija y la nieta de Franco en favor de Alfonso ante el caudillo y sentenció: “Si dos tetas valen más que una carreta, imagínate seis tetas a la vez... Vamos a ver qué pasa”. Y no pasó nada. Simplemente todo se quedó tal cual lo dispuso Franco aquel 15 de julio de 1969.
Mientras Juan Carlos estaba metido de lleno en la tarea de convertir a España en una democracia, su primo Alfonso afrontaba la separación de Carmen. Después llegaría la pérdida de su hijo Fran, fallecido en accidente de tráfico. Menos mal que en el camino se encontró con Mirta Miller, quien le hizo todo más llevadero.
Ficha técnica:
Título: El Borbón non grato
Autor: José María Zavala
Editorial: Áltera
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