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© Joana Morillas
Miguel Temprano fue el encargado de anunciar al mundo la amistad especial que Francisco Rivera mantuvo con Anne Igartiburu meses antes de darle el sí, quiero a Eugenia Martínez de Irujo.
Como era de esperar, la noticia ha dado origen a todo tipo de comentarios. Y lo que te rondaré, morena, porque no sólo el torero apuró a tope su soltería, también lo hizo la duquesa de Montoro.
Por aquellos días, Eugenia era una fan incondicional de Alejandro Sanz. Al punto que compraba todos sus discos y no se perdía ni uno solo de sus conciertos. La historia de cómo la duquesita llegó hasta al cantante tiene su aquel.
El deseo de la hija de Cayetana de Alba por conocer al artista era tal que no dudó en enviar a una prima suya para que le transmitiera su admiración. Ni que decir tiene que la joven cumplió su misión a la perfección. La puerta ya estaba abierta y sólo hacía falta esperar el momento adecuado para cruzar el umbral.
El azar quiso que la de Montoro y Alejandro se conocieran durante el transcurso de una fiesta celebrada en Ibiza. Allí la duquesa le manifestó al cantante que tenía intención de verle actuar en Marbella.
Tal como prometió, Eugenia no faltó al concierto que Alejandro ofreció en la ciudad donde un día asentara sus reales el desaparecido Jesús Gil. Y en un gesto que demuestra lo buena anfitriona que es, invitó al artista y a otros amigos a la casa familiar que los Alba tienen por esos lares.
Por supuesto, la cita no pasó inadvertida para los muchos paparazzi que cubren las aventuras y desventuras de los famosos en esa localidad de la Costa del Sol. De hecho, algunos ya se frotaban las manos pensando en la tajada que obtendrían con la venta de semejante reportaje. El problema fue que nadie contó, ni tan siquiera la propia Eugenia, con que Alejandro ya tenía puestos sus ojos en otra mujer. En fin, todo un desengaño para unos y para otra.
El interés de la prensa por los escarceos veraniegos de la hija de Cayetana alcanzó su punto álgido cuando se conoció que Alejandro tenía intención de marcharse en su yate con rumbo desconocido. Aquello fue el pistoletazo de salida de un viaje que culminó en Marruecos y durante el cual se obtuvieron las primeras instantáneas de Sanz junto a Jaydy Mitchell, para desconsuelo de Eugenia, por supuesto. Aunque hay quien asegura que la duquesita no cejó en su empeño y forzó algún que otro encuentro más que no dio los frutos esperados.