

Farrah Fawcett ha muerto a la edad de 62 años tras una larga lucha contra el cáncer. La enfermedad le fue diagnosticada durante un chequeo rutinario. Ella, lejos de abatirse, se puso manos a la obra buscando la curación. La encontró, pero sólo fue un espejismo: “Voy a echarla mucho de menos. La amaba con todo mi corazón. Anoche hablé con ella y le dije cuánto la quería. Ahora está en un lugar mejor”, expresó Ryan O’Neal, con quien la rubia mantenía una relación sentimental que estuvo marcada por las ideas y venidas.
Ryan también explicó a la revista People cómo fueron los últimos momentos de vida de Farrah: “Estaba con los suyos cuando murió. Tenía los ojos abiertos. No dijo nada, pero yo se por su mirada que sabía que estábamos a su lado”.
No hace demasiado se comentó que O’Neal y Fawcett habían contraído matrimonio. Sin embargo, el actor ha desmentido este punto: “No tuvimos tiempo y tampoco Farrah estaba en condiciones para hacerlo”.
El único hijo de la actriz, Redmon, nacido de su relación con Ryan, no pudo acompañar a su madre en el momento de su adiós debido a que se encuentra cumpliendo condena por posesión de drogas. Su padre explicó que la despedida entre madre e hijo se produjo a través del teléfono: “Le dijo lo mucho que la quería y le pidió perdón por todos los disgustos que le había causado”.
Farrah se hizo conocida en todo el mundo por su participación en Los Ángeles de Charlie. Serie mítica donde daba vida a una detective. El éxito le llegó muy rápido pero no supo asimilarlo y abandonó la exitosa producción televisiva de la noche a la mañana.
No es exagerado decir que Fawcett se convirtió en icono de belleza para toda una legión de seguidores en todo el mundo. Del póster que protagonizó enfundada en un maillot rojo se vendieron doce millones de copias. Creó un estilo propio que muchas mujeres quisieron imitar. Todas fracasaron, pues sólo ella tenía aquella larga melena rubia y una blanquísima dentadura que le hicieron ganar una fortuna en el mundo de la publicidad.

La actriz estaba casada con Lee Majors cuando éste tuvo que marcharse de viaje y encomendó su cuidado a su íntimo Ryan O’Neal. Él y Farrah se enamoraron locamente e iniciaron una historia de amor que ha durado hasta nuestros días, fruto de la misma nació Redmon.
Farrah Fawcett podría haber llegado más alto en el star-system de no haber sido por su aversión a la fama. Nunca soportó el interés de los medios y tampoco el de los fans. Mantuvo una guerra abierta con los fotógrafos y tan sólo en contadas ocasiones accedió a conceder entrevistas. Paradojas de la vida, su muerte se ha visto ensombrecida por la de Michael Jackson. Seguro que ella está feliz contemplando como los focos se vuelcan en el rey del pop y a ella la dejan tranquila. Al fin y al cabo pasar desapercibida era su mayor deseo. Hasta siempre, Farrah.
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