

© Joana Morillas
Los rumores acerca de una posible boda entre Fernando Alonso y Raquel del Rosario han sacudido con fuerza las redacciones de todo el país. De momento, es imposible contrastar la noticia con los propios interesados, que parecen decididos a jugar al despiste con los medios. Al menos eso es lo que se deduce cuando se descubre que han desconectado sus teléfonos.
Lo cierto es que esta misteriosa unión ha originado todo tipo de comentarios. Algunos, como el diario La voz de Asturias, la daban por segura en su edición del pasado viernes: "Fernando Alonso y Raquel, acompañados de un grupo de 50 familiares y los amigos más íntimos, se encuentran en las Islas Maldivas, un lugar del que el piloto y su novia se quedaron prendados tras dos visitas. Les acompaña un sacerdote asturiano que oficiará la boda por el rito católico en el archipiélago del Indico, a 14.000 kilómetros de Asturias y de los fotógrafos que la pareja ha intentado eludir desde el principio. Celosos de su intimidad, se darán el Sí, quiero en un entorno paradisíaco, aunque lejos del lugar donde les hubiera gustado celebrar la boda".
La pareja formada por Fernando y Raquel destaca por no facilitar el trabajo de la prensa. En más de una ocasión se han mostrado esquivos y poco comunicativos. Un comportamiento que más de uno atribuye a la fobia que sienten hacia todo lo que tenga que ver con la información rosa, en especial la que se genera en España.
En diferentes ocasiones, Alonso se ha descolgado con declaraciones del tipo: "No puedo ir a ningún lado sin ser perseguido. Para algunos medios quizá lo menos importante es lo que yo pueda decir hoy en un circuito, lo único que les importa es mi vida privada y no voy a pasar por eso". Por no hablar del ya archifamoso: "Mi vida íntima no interesa a nadie. Soy un piloto".
Por si lo anterior no fuera suficiente, los compañeros del diario El Mundo escribieron: "El piloto se ha encarado con cámaras rosa, pidió explicaciones a Telecinco (con la que tiene un contrato de colaboración) por aparecer en Aquí hay tomate y vetó en varias carreras la presencia en las ruedas de prensa de redactores de un periódico asturiano cuyos fotógrafos le habían perseguido por Oviedo".
En junio de este mismo años, Fernando declaraba a El Comercio Digital: "El seguimiento de la prensa rosa me ha encerrado en casa. Ya hace cuatro años que no vivo en España y llevo uno sin visitarla. Cada vez que voy, el recibimiento de lospaparazzi, de la prensa rosa es tremendo. En Canarias, el acoso de dos periódicos ha sido tan brutal que me hará no volver".
Y para rematar, vamos con la última perla de Alonso: "Me juego la vida en los circuitos para defender mi nombre, mi equipo y la bandera que llevo en el casco, y no creo que por ser deportista tenga que soportar el acoso de los paparazzi".
En fin, con semejante panorama no sería de extrañar que Alonso y su novia hubiera recorrido miles de kilómetros para celebrar su boda. Aunque en Maldivas también existen los paparazzi, así que cuidado.