La infanta Elena participó este fin de semana en un concurso de hípica en Toledo. Sin embargo, lo que tendría que haber sido una competición normal se vio empañada por el encontronazo entre la hija mayor de los reyes y los fotógrafos.
Durante un momento del recorrido, la infanta Elena se paró ante los fotógrafos y les envío el siguiente mensaje vía guardaespaldas: “Diles (a los fotógrafos) que se quiten si quieren que siga el recorrido. Se oye el eco, eh”. Y es que el ruido de las cámaras al disparar ponía nervioso al caballo que montaba la duquesa de Lugo. Menos mal que todo se solucionó por cauces amistosos y la cosa no pasó a mayores
Lo cierto es que desde que se separara de Jaime de Marichalar, la hija de los reyes es noticia constante. En los inicios de su adiós marital mucho se habló de que el mismo podría haber estado motivado por su camaradería con Manoel Malta da Costa. Un jinete portugués que ya ha sobrepasado con creces la cincuentena.
Más tarde, la hermana del heredero fue noticia por la creación de una empresa. El asunto levantó una polvareda considerable. Tanta, que al final se hizo saber que la infanta cerraba el chiringuito.
También Jaime de Marichalar lleva lo suyo desde que la madre de sus hijos abandonara el hogar conyugal. Y es que al duque le colgaron un romance en Nueva York con una atractiva señora. Sin embargo, la dama en cuestión era Judy Taubman, esposa del dueño del Sothebys, el poderoso Alfred Taubman. A la pareja le une una estupenda camaradería con el duque de Lugo desde hace ya mucho, de ahí que se frecuenten cuando él se desplaza a la ciudad de los rascacielos para sus revisiones médicas.
Una de las noticias que más ha disgustado al duque es la que hacía referencia a que le habían retirado a los guardaespaldas que velan por su seguridad. Primero, porque es completamente falso, y segundo, porque es una irresponsabilidad avivar la mente de los pertubados.
La mayor preocupación de don Jaime es que la separación afecte lo menos posible a sus hijos, pues aunque se dan cuenta de la situación, todavía son demasiado pequeños para entender que mamá y papá ya no están juntos. De ahí que tanto él como la infanta se hayan volcado con Victoria Federica y Froilán.
Especialmente duro resulta para Froilán el interés de los medios. El pequeño todavía no ha superado las burlas que sus compañeros le gastaron en el colegio cuando se emitieron aquellas imágenes de la boda de los príncipes de Asturias donde se le veía propinar una inocente patada a una niña. Cosas de críos que se magnifican en exceso.
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