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© Joana Morillas
La relación entre Isabel Pantoja y Rocío Jurado siempre estuvo en el punto de mira. Y es que mientras unos aseguran que ambas féminas se llevaban a la perfección, otros cuentan que apenas se dirigían la palabra. Vaya usted a saber si por una cuestión de celos profesionales o bien porque la sombra de Encarna Sánchez fue tan alargada que acabó atrapándolas en un culebrón al más puro estilo sudamericano.
Como en todas las batallas, en la de Pantoja y Rocío también existió la tregua, ni que fuera forzada por la enfermedad. Ocurrió cuando a la más grande le diagnosticaron el mal que se la llevó a la tumba y pasó varias semanas ingresada en el Montepríncipe. Hasta allí encaminó sus pasos Isabel para visitar a la compañera que luchaba con uñas y dientes por ganarle la partida al cáncer de páncreas.
Para alegría de todos, la chipionera recibió el alta y se trasladó a Houston para continuar su recuperación. Sin embargo, en España quedaban asuntos pendientes que todavía debían atenderse, como los compromisos artísticos rubricados con anterioridad al diagnóstico médico.
Al ser una causa de fuerza mayor, a la Jurado no le iba representar ningún perjuicio no cumplir los conciertos apalabrados. Sin embargo, a alguien se le ocurrió que para la Pantoja sería todo un honor sustituir a la chipionera, amén de una buena entrada de dinero para su cuenta corriente. Craso error, porque Isabel dijo sí, pero siempre que le pagaran doce mil euros más que a Rocío por actuación. En fin, hay quien todavía no se ha recuperado de las pretensiones de la tonadillera que derramó lágrimas negras en el velatorio de la más grande.