

© Joana Morillas
La relación de Kiko Rivera y Tamara ha estado en el ojo del huracán desde el principio, pues nada más hacerse pública empezaron a saltar retazos del pasado de la joven que a más de uno escandalizaron.
Como si de un tsunami se tratara, las vivencias de Tamara salieron a la luz y arrasaron en las tertulias de la crónica rosa. Entre otras cosas se supo que la joven había ejercido como stripper para pagarse los estudios, pues su trabajo como dependienta no le daba suficiente.
Tras una breve ruptura, Kiko y Tamara están juntos y más unidos que nunca. Sin embargo, la polémica les persigue. La semana pasada el ingreso de la joven en una clínica madrileña hizo saltar los rumores de un supuesto malogrado embarazado. Algo que no ha sido confirmado por los protagonistas de la noticia.
De momento, la pareja se refugia en la casa que la tonadillera tiene en La Moraleja. Allí reciben las visitas de amigos y familiares. Por supuesto, doña Ana -abuela de Kiko- no ha querido dejar pasar la ocasión de reunirse con su nieto, a quien está muy unida.
La convalecencia de Tamara es lo que ha motivado que su novio no acuda a Ronda para ver torear a sus hermanos mayores. Una cita que el año pasado Kiko no quiso perderse. En otra ocasión será.
Y mientras Rivera Pantoja y su novia intentan ponerse al pairo, niña Isabel continua con su gira americana. Sin embargo, la censura que ha intentado infligir a los medios del otro lado del charco se ha vuelto en su contra y ha acabado pasándole factura.
Antes de regresar a España, la tonadillera visitará Miami. Una plaza que podría resultarle más complicada que Venezuela y Puerto Rico juntas, pues allí viven muchos antichavistas que podrían no recibirla con los brazos abiertos. Y es que las buenas migas que se comenta Pantoja hace con Hugo Chávez no son del agrado de los venezolanos afincados en la bonita ciudad del sur de los Estados Unidos. Al menos así lo aseguró el periodista Aurelio Manzano en la entrevista concedida a ¿Dónde Estás Corazón?