

© Joana Morillas
Jaime Martínez-Bordiú Franco y Ruth Martínez han vuelto al primer plano de la actualidad a raíz de la entrevista que ella concedió al programa ¿Dónde Estás corazón? En un principio, estaba previsto que comparecieran los dos para anunciar su boda. Sin embargo, la cantante asistió sola a la cita y allí reveló que lo suyo con el hijo del marqués de Villaverde se había ido al traste.
Ruth señaló problemas de adicción y también familiares como el motivo que había hecho zozobrar la barca del amor que hasta entonces manejaba con Jaime. Sin duda, para algunos, una relación muy complicada.
Aunque le gustaría que nada de esto hubiera sucedido, Martínez Bordiu quiere aclarar el asunto para que no haya malentendidos: “En primer lugar, quiero explicar cuándo empezaron los problemas que han desencadenado la ruptura con Ruth. Todo comenzó a torcerse antes de Navidad, cuando Nuria (se refiere a su ex mujer, Nuria March) empezó a ponerme impedimentos para ver a mi hijo debido a mi relación con Ruth. Esta situación me fue minando por dentro. Por otro lado, están mis hermanas, Merry, Mariola y Arantxa, que por lo ocurrido en el pasado no aceptan a Ruth. Lógicamente, todo esto nos ha hecho mucho daño como pareja”.
Intentado arreglar las desavenencias familiares, Jaime se reunió con su madre: “Le expliqué que tenía un grave problema y que gracias a Ruth hacía ocho meses que estaba en tratamiento. También le dije que si Ruth me había hecho daño a mí, yo también se lo había hecho a ella. Después le comenté que si mi hermana Merry seguía en sus trece de no invitar a Ruth a la boda de mi sobrina Letizia, yo tampoco iría. Mi madre entendió mi posición y también la de Ruth. Sé que contamos con su apoyo”.
El menor de los hijos de Carmen Franco respira hondo para continuar con su relato: “Tras el encuentro con mi madre, telefoneé a mi sobrino Jaime Ardid. Unos días antes, él y su mujer habían estado en mi casa con Ruth y conmigo. Hablamos del bautizo de la hija de ellos, que tenía que celebrarse en breve. Pues bien, volviendo a la llamada a mi sobrino Jaime, le dije que quería saber si la invitación al bautizo de su hija también se hacía extensiva a Ruth. Él me había dicho que ella estaba invitada, pero yo quise asegurarme y por eso le telefoneé, para reconfirmar. Le comenté a mi sobrino que consultara el tema con quien tuviera que hacerlo pero que me diera una respuesta. Llegué a casa y allí estaba Ruth. Nos arreglamos porque íbamos a acudir al concierto de Tequila. Y ya estábamos a punto de salir, cuando sonó el teléfono. Pensé que era mi sobrino Jaime, pero no, era mi hermana Merry: «Te llamo para decir que Ruth no va a la boda de Letizia», me soltó a bocajarro. Imagino que mi sobrino Jaime consultó el asunto con su madre (se refiere a su hermana Mariola) ella hablaría con Merry y ésta me llamó a mí para decirme lo que acabo de explicarte. El caso es que yo me quedé muy mal”.
Aunque sin ganas de nada, Jaime y Ruth salieron para ir al concierto de Tequila: “Mientras cenábamos, abordamos el tema de la llamada de Merry. Empezamos a discutir y después cometí la estupidez de recaer en mi adicción después de ocho meses de no probar nada. Ruth lo notó y yo no se lo oculté, Nos peleamos, rompimos y a la mañana siguiente ella se fue a Barcelona”.
Tendrían que pasar veinticuatro horas hasta que el abogado y la cantante retomaran el contacto: “Hablamos y le dije a Ruth que aunque hubiéramos roto, yo no iba a asistir al bautizo. Al final, todo se arregló y ella me dio otra oportunidad. Entonces, le comenté que iba a llamar a mi sobrino Jaime para decirle que aunque yo no iría al bautizo, mi hijo sí, pues a él le hacía mucha ilusión. Telefoneé muchas veces y salía el contestador. Viendo que nadie respondía a mis mensajes, llamé a mi hermana Arantxa para explicarle lo de mi hijo. Pero cuál fue mi sorpresa cuando ella me comentó que mi hijo estaba allí y que ahora mismo me lo pasaba. El niño estaba contentísimo porque había actuado como monaguillo en el bautizo. Yo me sentí muy triste, pues mi hermana Arantxa y mi ex mujer habían actuado a mis espaldas y sin contar conmigo”.
Jaime vuelve a encontrarse con su madre dos días después: “Era sábado, ella vino a mi casa y me felicitó por lo bien decorada y ordenada que estaba. Evitamos el tema del bautizo y de la boda, por otra parte, algo habitual en mi familia eso de obviar temas conflictivos. Cuando mi madre se fue, llamé a Ruth para explicarle que estaba muy contento por lo que me había dicho. El problema fue que ella estaba triste porque mis hermanas no la aceptaban”.
El domingo, el abogado y la cantante volvieron a hablar por teléfono: “Seguíamos igual, yo contento y ella triste. Sin embargo, el lunes cambiaron las tornas. Ruth estaba más animada y en cambio yo me sentía decaído por todos los problemas familiares y metí la pata. El martes, Ruth me telefoneó para decirme que iba a hablar con la gente de ¿Dónde Estás Corazón? Nos habían invitado al programa y teníamos que confirmar nuestra asistencia para el viernes. Le comenté a Ruth que sería mejor que esperáramos, pero ella decía que no teníamos que escondernos, que quería que todo el mundo supiera que íbamos a casarnos ”.
En este punto de la conversación, Jaime Martínez-Bordiú se quiebra: “Al final, Ruth llamó y confirmó nuestra asistencia al programa. En ese momento no fui capaz de decirle la verdad. Sin embargo, por la noche sí lo hice. Le confesé que no había acudido a mi cita con los especialistas que me tratan porque el lunes recaí. Ella colgó el teléfono”.
No hubo más palabras entre los enamorados hasta el día siguiente: “Volvimos a hablar, pero ella estaba muy enfadada. Me dijo que no podía aguantar más esta situación y que como yo no hacía lo suficiente por curarme y, por tanto, la estaba engañando, pues que se acabó”.
A propósito de que algunos tratan a Ruth de oportunista e interesada, Jaime puntualiza: “Ruth fue a ¿Dónde Estás Corazón? porque ya se había comprometido. No podía echarse atrás. Reconozco que intenté disuadirla de su idea, pero entiendo que no podía hacer otra cosa que no fuera ir, pues en caso contrario habría tenido que pagar una importante penalización económica. Yo, por mi parte, unas horas antes de su comparecencia, fui a verla al hotel donde se hospedaba. Le pedí que me perdonara y que comprendiera que mi recaída estuvo motivada por toda la tensión familiar que
me estaba asfixiando. Le ofrecí ir con ella al plató, pero no quiso. Dijo que lo nuestro se había acabado y que quería ir sola a explicarlo”.
La reconciliación entre el abogado y la cantante llegaría un día después de la entrevista: “El sábado por la tarde nos reunimos y hablamos con tranquilidad de lo sucedido. Decidimos darnos otra oportunidad. Es mucho el amor que existe entre nosotros y gracias a Ruth estoy plantando cara a un problema que a punto ha estado de destrozarme la vida”.
Jaime Martínez-Bordiú concluye esta entrevista expresando: “Tengo muy claro que mis prioridades son recuperarme y vivir por y para las personas que más quiero: mi hijo, mi madre, mi mujer y la hija de ésta. Voy a seguir adelante y a luchar por mis objetivos. El resto no me interesa”.
Letizia y las infantas, protagonistas en la boda de Nicolás de Grecia
Boda sorpresa de Julio Iglesias y Miranda en Ojén
Fran Rivera tomará medidas para proteger el nombre de Paquirri
Belén Esteban y el pim, pam, pum contra Pepa Jiménez
La guerra de las Flores: Carmen Flores, muy dolida con Lolita y Rosario