La madre de Blanca Cuesta ha empezado el 2012 de lo más guerrera. De otro modo no se entiende que se haya plantado en El programa de Ana Rosa para expresar que "Mi hija y yo nos sentimos maltratadas por la prensa... He venido a hablar sobre el maltrato psíquico y a denunciar públicamente las prácticas de un periodismo de dudosa calidad de algunas personas durante casi cinco años".
Cual madre coraje, Heidi Unkoff ha expresado: "Ya basta de maltratos psíquicos, calumnias, ataques a la integridad y dignidad de mi familia. No se escatimó en improperios y otras perlas, no se reparó en el daño psíquico y en el sufrimiento que marca a las personas para toda siempre. Este maltrato está bien dirigido por personas adultas que saben perfectamente cuál es el fin que persiguen y estos traumas, a largo plazo, dañan el futuro y la confianza de las personas".
La gota que ha colmado el vaso de la suegra de Borja Thyssen ha sido el "leer que mi hija Blanca ya no es tan blanca. Publicar que mi hija practica sexo en compañía de varias personas y escribirlo en una revista... creo que esto ha llegado al límite para una madre, ya que soy yo la que ha educado a mi hija". Sin duda, la entrevista que ha concedido Heidi dará mucho que hablar. Se desconoce si la baronesa Thyssen dará respuesta a su consuegra, pues, en los últimos tiempos, mide mucho sus declaraciones públicas.
Hace ya varios años que la relación entre Borja y su madre está rota. El motivo no es otro que Blanca Cuesta, a quien Tita no quiere para nuera. Todo era felicidad entre los tres hasta que la pareja anunció boda y embarazo. A partir de ese momento, la baronesa sacó la artillería a la calle para evitar, a toda costa, el enlace entre su hijo y Blanca, quienes hicieron caso omiso y pasaron por el altar. Después nació el primer hijo de la pareja y empezó otra pelea, pues Tita estaba convencida de que Borja no era el padre del pequeño. Empezó un baile de pruebas de paternidad que no hicieron más que empeorar la situación. Desde entonces, las espadas están en alto. Ambas partes han intercambiado denuncias en el juzgado y la paz entre ellos no parece cercana. Los ricos también lloran.