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Adiós a Odette Pinto, la gran dama de las ondas

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Publicado: 23/02/2010

TODOELLAS.COM

© Joana Morillas 
La noticia del fallecimiento de Odette Pinto ha conmocionado a la sociedad catalana. Y es que tan sólo los íntimos sabían que la periodista pasó sus últimas semanas de vida ingresada en la unidad de cuidados intensivos de un hospital barcelonés.

Decir Odette es decir vitalidad, profesionalidad, elegancia, coquetería y humanidad. Palabras que iban de boca en boca entre todos los que se acercaron a rendir un tributo de cariño y admiración a una mujer irrepetible.

Odette Pinto era la excepción que confirmaba la regla en un mundo tan competitivo y cargado de egos como es el periodístico. Desconocía el significado de la palabra envidia, y, como sólo hacen los grandes de verdad, siempre se alegraba del éxito de sus compañeros.

Cariñosa y atenta, Odette jamás fue de estrella. Siempre conservó el espíritu de aquella adolescente que un día decidió que lo suyo era la radio. Su voz suave y sus maneras elegantes cautivaron a legiones de seguidoras a las que ella llamaba “mis amigas”.

A su buen hacer profesional, Odette unía una coquetería que no pasaba inadvertida. Le gustaba ir bien arreglada. Daba una gran importancia a la apariencia física. Algo que, en el tanatorio de Les Corts, recordaba una emocionada Pilar Eyre: “Consiguió Odetizarnos. La veías siempre tan bien vestida, peinada y maquillada que, sin darte cuenta, acababas imitándola. Recuerdo que el primer traje largo que me compré fue cuando trabajaba con ella”.

También Marta Ferrusola ha querido estar presente en la capilla ardiente de Odette: “No podré venir al entierro, es por eso que me he acercado hoy”. La amistad entre la locutora y la esposa del ex president Jordi Pujol tuvo un inicio curioso. “Un día, Odette se presentó en casa. Quería que la recibiera. En aquel momento no estaba presentable. Recuerdo que iba en bata. El caso es que insistió y no tuve más remedio que atenderla”. A partir de ese momento, Marta se convirtió en colaboradora del programa radiofónico de Odette: “Iba una vez al mes. Fue una experiencia entrañable. Recuerdo que los oyentes querían que les enviara fotos dedicadas. Aquello me sorprendió, pero no pude negarme. Fueron quince años maravillosos. Odette tenía una elegancia especial para tratar la información de sociedad y se preocupaba porque los oyentes estuvieran al día de los temas de interés general”.

Aunque manteniendo el tipo, el marido de Odette, el entrañable Jordi, estaba muy afectado. El suyo fue un matrimonio lleno de complicidad y amor con mayúsculas. Iban juntos a todas partes. De hecho, la locutora siempre ensalzaba el que su esposo la hubiera apoyado en su faceta profesional. Algo nada habitual en los tiempos en que matrimoniaron.

A medio camino entre una princesa de cuento y una dama de Beberly Hills, Odette Pinto fue pionera en su género. Consiguió triunfar en un mundo reservado a los hombres. Demostró que el éxito no está reñido con la humanidad. Echó abajo el arquetipo de que no se puede ser femenina y feminista. Y, por encima de todo, nos dejó un gran legado: si luchas, tus sueños se cumplirán. Donde quiera que estés, un beso, Odette.


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