Que Pep Guardiola no estaba a gusto en el Barça era algo que se sabía desde hacía tiempo. El idilio entre el entrenador y el club de sus amores se volvió en divorcio en cuanto arribó a la presidencia Sandro Rossell, el enemigo íntimo de su amigo: Joan Laporta.
Para el recuerdo quedan aquellas declaraciones donde Sandro, recién coronado presidente del Fútbol Club Barcelona, dejó entrever su malestar por el nombramiento como presidente honorario del club que Laporta había hecho sobre Johan Cruiff, alegando que esa figura no estaba recogida en los estatutos. Tan sólo un días después, el holandés se presentó en Can Barça y devolvió la medalla.
Han sido diferentes las ocasiones en que Guardiola ha dicho muy a las claras que apenas hablaba con Sandro. Tampoco se cortó un pelo a la hora de criticar que la nueva junta demandara a la anterior por no estar las cuentas de la entidad clara. Sin duda, una vez más, Pep se posicionaba abiertamente a favor de Joan Laporta.
En el plano deportivo, Pep ha sido el entrenador que más títulos ha dado al Barcelona. En su haber cuenta con dos Champions, tres Ligas, dos Mundiales de Clubes, dos Supercopas de Europa, una Copa del Rey y tres Supercopas de España. Sin duda, unos números que justifican que Rosell le haya puesto un talón en blanco ante sus ojos para renovar. Sin embargo, no había vuelta atrás. Pep hacía meses que había tomado su decisión. La sombra de Joan Laporta era demasiado alargada y se interpuso entre él y Sandro.
En rueda de prensa, Guardiola ha explicado que "Cuatro años es una eternidad como entrenador del Barça. El tiempo lo desgasta todo y yo me he desgastado... Me he vaciado y necesito llenarme". Tan tocado asegura estar, que tiene claro que de haber continuado, "hubiera perjudicado tanto a los jugadores como a mi. Y les tengo demasiado aprecio para que se
tambaleen por el simple hecho de estar yo aquí".
Pep afirma con rotundidad que "me voy con la sensación del deber bien hecho y orgulloso de haber estado aquí. No he traicionado nada de lo que me enseñaron mis predecesores. Y me voy en paz conmigo mismo". Sin duda, este adiós, aunque esperado, también ha pillado desprevenido a más de uno. Y es que eran muchos los que confiaban en que no se cumplieran los peores presagios y Guardiola recapacitara. No pudo ser.
El lugar de Pep lo ocupará Tito Vilanova, hasta ahora, su segundo de abordo. Ambos comparten filosofía de vida y la misma forma de entender el fútbol. Veremos cómo se desenvuelve Tito la próxima temporada como primer entrenador. Tendrá que lidiar con los malos rollos que existen en el vestuario, porque, Can Barça, tampoco es el agua mansa que nos quieren hacer creer. Los piques también existen, y los jugadores aficionados a las salidas nocturnas. A estos últimos, Guardiola les dedicaba muchas horas. Solía sentarse y charlar con ellos para intentar que volvieran al redil. En fin, adiós al hombre que un día nos dijo: "No olvidéis nunca que si nos levantamos temprano y trabajamos, somos un país imparable" y hola a Tito Vilanova. Seguro que lo mejor todavía está por llegar.