Pilar Eyre acaba de publicar Ricas, famosas y abandonadas (La esfera de los libros). Un libro donde se recogen los descalabros sentimentales que sufrieron Pepa Flores, Alicia Koplowitz, Elena Arnedo, Marta Chavarri, Isabel Sartorius, Charo Conde, Gema Ruiz y Antonia Dell'Atte. Así esboza la periodista el perfil de cada una de ellas en un artículo que firma en el suplemento Crónica del diario El Mundo:
Pepa Flores. Antonio Gades la resarció de su infancia pavorosa y llena de vejaciones. "Antonio es lo único que me importa, más que mi trabajo, que mis padres, que mis hijas, más que yo misma...". Ambos compartieron pasión y lucha revolucionaria, Pepa llegó a fundir las medallas que ganó para entregar el oro al partido de extrema izquierda. Doce años y tres hijas después, Antonio la abandonó por una millonaria suiza con la que llevaba en secreto dos años.
Alicia Koplowitz. Julio de 1988. En la intimidad de la casa del marqués de Griñón se entrecruzan los destinos de cuatro personas. Tras siete meses, la señora de Cortina ve en la portada de una revista a su marido, Alberto, con Marta Chávarri en unas fotos realizadas... ¡por una simple turista! Lo que más dolió a Alicia fue la reacción de su marido: "¡Pobre Marta, esto va a destrozarla!". El divorcio multimillonario convirtió a aquella señora anónima en una financiera inteligente, la mecenas más importante de Europa y una de las mujeres más ricas del mundo.
Elena Arnedo. Ella, ginecóloga, y su marido, Miguel Boyer, se convirtieron en el emblema de la beautiful people de los 80: guapos, brillantes y de buena familia pero austeros. Todo saltó por los aires cuando Miguel se prendó del encanto de Isabel Preysler, aunque pasarían tres años hasta que los amores se hicieran públicos. Para ella, un infierno minucioso con consecuencias que pueden seguirse a través del blog público de uno de los miembros de la familia.
Marta Chávarri. Nadie sintió compasión por esta aristócrata, que abandonó a su marido y a su hijo para entregarse a Alberto Cortina, cuando éste decidió separarse de ella comprometiéndose a pagarle en el año 95 un millón y medio de pesetas al mes el resto de su vida, así como a regalarle valiosas propiedades. Aún hoy es la persona que más juicios ha ganado en asuntos relacionados con la intimidad. Su frase más celebre -"¿Trabajar yo? ¡Jamás!"- la convirtió en el icono de la frivolidad.
Isabel Sartorius. La sirena dorada enamoró a un príncipe casi adolescente, con el que tuvo una historia apasionada primero y tortuosa después. Su sueño de ser reina se rompió cuando cometió un error tras otro. Los monárquicos más estrictos, con Don Juan y el Rey a la cabeza, le dieron la puntilla.
Charo Conde. En la pantalla del televisor, el típico hombre grueso que ha adelgazado, al que la piel le cuelga como cortinajes de teatro, se marca un baile con una chica que podría ser su nieta. A 3.000 kilómetros de allí, Charo Conde susurra con tristeza: "Ahí tendría que estar yo...". En Estocolmo, recogiendo el Premio Nobel que ella, su compañera durante 44 años, también merece. Una compañera que se enteró del abandono de boca de su marido, cuando salió de una operación que él creía mortal: "Charo, me he enamorado como un cadete y me voy con ella".
Gema Ruiz. La estudiante cordobesa de Derecho, a punto de casarse, conoció a Francisco Alvárez
Cascos. Se enamoró locamente y decidió irse con él a Madrid. La pareja se casa en una fastuosa boda civil que merece la repulsa del partido y de los obispos. La tragedia se instaló cuando recibió un mensaje de su marido: "Te amo". No era para ella.
Antonia Dell'Atte. Llegó a España después de una carrera en Italia que incluía moda, una boda de penalti con un bisnieto de Alfonso XIII y una película erótica con una escena de corte lésbico suave. El conde Lecquio la abandona por Ana Obregón. Tras un año sola, herida y en silencio, suelta toda su rabia en un programa record de audiencia. La infanta Beatriz, tía del Rey, la felicitó por su valentía.
Ficha técnica:
Título: Ricas, famosas y abandonadas
Autor: Pilar Eyre
Editorial: La esfera de los libros
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