

© Joana Morillas
Ni en sueños imaginó Pipi Estrada que las memorias sexuales que ha escrito para Interviú iban a levantar semejante polvareda. Y es que son muchos los que tildan al periodista deportivo de ser poco o nada caballeroso al explicar que hizo el amor nueve veces en su primer encuentro íntimo con Terelu.
Como suele suceder en estos casos, la mayoría tira la piedra contra Estrada al mismo tiempo que desgranan una y otra vez sus recuerdos en la publicación del Grupo Zeta. En fin, ya parece tomadura de pelo o quizás sólo sea una cuestión de ese fariseísmo televisivo al que ya estamos acostumbrados y que da tan buenos resultados de audiencia.
Estas memorias sexuales de Pipi Estrada no deben ser tan vejatorias contra Terelu Campos cuando diversos medios comunicación se hacen eco de ellas en horario infantil. Tampoco creo que sean constitutivas de delito como algunos proclaman, porque si así fuera estoy segura que no invitarían al narrador a un programa de televisión para que las amplíe. Eso sí, siempre debidamente fustigado por los periodistas de turno que primero le echan la caballería encima para acto seguido pedirle más detalles acerca de la intimidad compartida con la hija de María Teresa Campos.
Todo indica que el verano es época de hipocresía en cuestiones de información. Hace algún tiempo mucho se habló de una entrevista a Eugenia Martínez de Irujo que, según se dijo, alguien obtuvo por cauces poco éticos.
Intentado frenar el aluvión de críticas, la agencia encargada de vender el reportaje facilitó a todos los medios de comunicación que lo solicitaron la grabación que contenía el testimonio de la duquesa de Montoro. Un audio que fue ampliamente difundido en espacios rosas donde se vertían todo tipo de calificativos contra el periodista encargado de conseguir las palabras de la menor de los Alba. Pues nada, este mes de agosto la historia se repite.