

© Joana Morillas
El pasado sábado, Sonia Arenas visitó Salsa Rosa para explicar el calvario que padeció por culpa de la anorexia. Una enfermedad que logró vencer gracias al apoyo de sus familiares y de los médicos que la trataron.
Sonia se obsesionó con la idea de estar delgada cuando fue expulsada de Gran Hermano. Por aquellos días, la rubia se convirtió en una habitual de los programas de Telecinco. Y es que todos querían conocer sus experiencias en la casa de Guadalix de la Sierra y saber más sobre sus amores con Bertín Osborne y otros famosos.
Cuando no hacía ni una semana que estaba fuera del reality, la Arenas empezó a colaborar en "A tu lado", de aquella época nació su amistad con Kiko Hernández, que tanto dio que hablar.
Más tarde llegarían las colaboraciones en TNT, un programa donde muchos pudieron comprobar que Sonia no estaba tan bien como quería aparentar. Sin embargo, cuando se le preguntaba por su extrema delgadez, ella siempre respondía que comía como una lima.
Al igual que muchas otras personas con trastornos alimenticios, la rubia también recurrió a todo tipo de productos para mantener la figura. El problema fue que tocó fondo y acabó en el hospital. Allí los médicos le hicieron ver que si no modificaba sus hábitos, la enfermedad se agravaría.
Gracias a dios, Sonia empezó a comer y su salud mejoró considerablemente. Tanto que hoy luce estupenda. Como bien se demostró en el reportaje que hace muy poco concedió a la revista Interviú.
De momento, la Arenas concentra sus esfuerzos en prepararse como cantante. Parece que la televisión ha quedado a un lado. Se la ve tranquila, relajada y con más fuerza que nunca para enfrentarse al futuro.