No alimente a su perro con los restos de la comida familiar, ya que le estaría dando una dieta desequilibrada.
No dé a su perro ningún tipo de restos ya que suelen ser muy grasos, especiados o salados: dulces, charcutería, salsa, patatas y pan deben quedar totalmente proscritos.
Mientras usted coma, no dé nada al perro. Sería acostumbrarle a mendigar lo que, generalmente, entraña obesidad. El perro come después de usted y en su cuenco.