La Colección De la Cierva & Nicolás para 2008, se define por la armonía de los cortes en patronaje, por los favorecedores diseños, por las superposiciones veladas de tejidos alternativos, por la admiración a los ejes básicos de la antigua costura y por aceptar las teorías cinéticas, en movimiento, de esta corriente artística.
Esta propuesta es un cántico evocador sobre secuencias bucólicas, vitalistas y sabatinas; convirtiendo los vestidos para novia, que diseña Dolores Nicolás, en bellos atuendos que respiran un apasionante mundo de gran romanticismo. Y para ello la diseñadora ha partido de la esencia de dos mujeres legendarias y con carácter. Dos personalidades influyentes, probadamente elegantes, coleccionistas de Alta Costura, grandes divas, admiradas, imitadas, carismáticas, triunfadoras y también -ambas- seducidas por la maleficencia de un mismo y excéntrico armador griego. Las fascinantes sombras de María Callas y Jacqueline Kennedy (Onassis) se asoman meticulosas, impregnando de sensaciones excitantes los trajes de la última Colección.
Se presentan volúmenes orgánicos, basados en las formas otorgadas por la propia naturaleza, espíritu de ligereza extrema que configura siluetas hiperfemeninas, de cortes concisos, puros y limpios. Cinturas tubulares, impecables y estilizados talles, escotes importantes y marcados, para figuras de cuerpos rectos o reinventados volúmenes magistrales. Líneas inspiradas en las obras maestras de los grandes modistos del siglo XX, pero con revisado concepto arquitectónico, precisando ritmos funcionales en los trajes, que enfatizan maravillosamente con las claves de costura, en convivencia con una iconografía más pop y urbana. Diseños, en definitiva, que tributan honores a la sencillez y a la distinción.
Telas nobles y moldeables que huyen de la rigidez. Tejidos que irradian frescura y generan al traje miméticos efectos vaporosos. Texturas dulces como el tul de seda, la organza ligera de micras, el tul de algodón, las lanas volátiles, las redes florales, los linos matizados, los jacquards de aire lujoso, la rafia natural, el mikado, el hilo de pluma, los tules bordados artesanalmente, el guipur rediseñado y los tafetanes innovados, que por su tratamiento tecnológico llegan, incluso, a "guardar memoria".
Los colores previstos acentúan las siluetas románticas. Blancos brumosos, beiges múltiples, crudos lánguidos...
Matices trasladados a cromatismos esencialmente naturales, que en ciertos trajes adquieren voluntariamente el acento tostado que ofrecen plantas de frutos farináceos, como el trigo, la cebada, el centeno y la avena. Colores recogidos de las pinturas impresionistas de Ramón Casas. Los accesorios se acoplan a la colección como la buena coreografía a una excelsa voz lírica: elementos seleccionados desde una mirada cómplice con la manera de entender el look total de María Callas y Jacqueline Kennedy (Onassis). Se perfilan novias sin restricciones al confort y a la modernidad vigente.