Fuente: Revista Homeopatía Viva, editada por Laboratorios DHU Iberíca, S.A.
La vida sedentaria a la que estamos acostumbrados no beneficia en absoluto a nuestra salud. De hecho, el ejercicio físico realizado de una forma regular mejora nuestro estado tanto físico como anímico.
CAMBIA TU ESTILO DE VIDA DURANTE LA MENOPAUSIA
Durante la menopausia, la actividad física es muy importante, ya que puede ayudar a disminuir los síntomas. Los que se ven mejorados en mayor proporción son: la osteoporosis (mejora significativa del BMD en el grupo de caminadoras, reducción de riesgo de fracturas), el aumento de peso (el ejercicio ayuda al control de peso) y las enfermedades cardiovasculares (aumento de HDL "colesterol-bueno"- en mujeres que realizan ejercicio regularmente). Sobre los síntomas neurovegetativos, existen diferentes resultados.
EL EJERCICIO LIBERA ENDORFINAS Y REDUCE MOLESTIAS
Según el estudio llevado a cabo por los investigadores Hammar, et al. algunos síntomas de la menopausia como son las sudoraciones y los sofocos son menos frecuentes (en un 50%) y de menor intensidad en las mujeres que realizan ejercicio físico.
En sus investigaciones sostienen que existen síntomas vasomotores relacionados con el aumento de temperatura y de humedad en la piel, y también con la alteración de algún sistema de neurotransmisión en el hipotálamo, como las endorfinas, que influyen en la termorregulación y decrecen al disminuir los estrógenos.
Un ejercicio muy adecuado y aconsejable es caminar de 30 a 40 minutos diarios. Este ejercicio reduce el riesgo de determinados tipos de cáncer, aumenta la mineralización de los huesos y reduce la demanda de oxigeno del corazón, mejorando las patologías cardíacas.
FITOFÁRMACOS EN LA MENOPAUSIA: EL EXTRACTO DE Cimicifuga racemosa
Además de practicar algún tipo de ejercicio físico, existen fitofármacos que también ayudan a reducir los síntomas climatéricos. El extracto de rizoma de Cimicifuga racemosa contiene como principales componentes activos los glucósidos triterpénicos que alivian síntomas típicos de la menopausia como sofocos, sudoraciones, dificultad para conciliar el sueño, cansancio, nerviosismo y cambios de ánimo.