Un estudio paneuropeo ha revelado que más del 80% de las personas encuestadas, afectadas por la enfermedad de Parkinson (EP), presenta "a menudo" o "a veces" síntomas depresivos asociados a su enfermedad. En algunos casos, las alteraciones del estado de ánimo pueden influir en la calidad de vida de los pacientes en la misma medida que los bien conocidos síntomas motores de la enfermedad como por ejemplo el temblor. A pesar de ello, parece existir una barrera de incomunicación entre los pacientes y su médico a la hora de abordar la existencia de síntomas de depresión durante las visitas.
Los resultados del estudio paneuropeo en el que participaron 500 pacientes con EP leve a moderada y 500 especialistas de cinco países europeos (España, Alemania, Francia, Italia y Reino Unido) se han presentado en un simposio en Ámsterdam con la colaboración de la Asociación Europea de la Enfermedad de Parkinson (EPDA).
"Este estudio ha confirmado lo que nos vienen explicando desde hace algún tiempo los afectados por la enfermedad de Parkinson y sus cuidadores", comentó la presidenta de la EPDA, Mary Baker. Para Baker, "en muchos casos no son los síntomas que uno asocia habitualmente a la EP los que provocan el mayor malestar. Cuando uno presenta una afectación del estado de ánimo puede ser muy difícil mantener una actitud normal ante la vida. Los cuidadores de personas con la enfermedad se refieren a menudo que ver deprimidas a las personas a las que cuidan es uno de los aspectos más duros de la enfermedad a los que se tienen que enfrentar".
Existen pruebas sustanciales de que los síntomas de depresión en la EP son más una parte intrínseca de la enfermedad que una consecuencia de la misma. De hecho, las alteraciones del estado de ánimo pueden preceder a menudo al desarrollo de síntomas motores como el temblor, la rigidez muscular y la lentitud de los movimientos.2
El estudio pone de manifiesto que, si bien los facultativos conocen la posible presencia de síntomas de depresión en sus pacientes con EP, a menudo tienen problemas para detectarlos. En toda Europa, el 97% de los especialistas cree que la mayoría de sus pacientes con EP experimentan "a menudo" o "a veces" síntomas de depresión, pero el 49% piensa también que este tipo de síntomas es difícil de detectar. Esto podría estar relacionado con otro hallazgo del estudio, según el cual los pacientes no siempre explican estos síntomas a su médico. Alrededor del 40% de los pacientes con EP que admitieron en el estudio padecer síntomas de depresión, dijo comentarlos con el médico "sólo en alguna ocasión", "rara vez" o "nunca".
Al preguntar a los médicos porqué no hablan de los síntomas de depresión con los pacientes, el argumento principal fue que les parecía que el paciente no les daba tanta importancia a estos síntomas como a otros aspectos de su enfermedad. Sin embargo, cuando se les pidió que evaluaran el impacto de los síntomas de depresión en la calidad y el disfrute de la vida, pacientes y médicos indicaron que estos síntomas tienen prácticamente la misma repercusión que los síntomas motores de la EP.
"Nos encontramos, en este caso, ante un problema de comunicación entre pacientes y médicos cuando se trata de abordar este aspecto importante de la enfermedad. Los estudios vienen mostrando desde hace algún tiempo que las alteraciones del estado de ánimo son muy prevalentes y tienen gran repercusión en la enfermedad de Parkinson, pero parece ser que, a nivel de relación médico-paciente individual, estos síntomas no se abordan ni se explican sistemáticamente", comentó el profesor de Farmacología Clínica, de la Universidad de Toulouse, Olivier Rascol.
Opciones terapéuticas de los síntomas de depresión en la EP
Los resultados de un ensayo clínico nuevo, publicado recientemente en Journal of Neurology, han indicado que los agonistas dopaminérgicos, como pramipexol, podrían tener un efecto antidepresivo en la EP. Pramipexol ya es el agonista dopaminérgico más utilizado para el tratamiento de los síntomas motores de la EP, pero ensayos clínicos recientes han sugerido que también podría contribuir a mejorar las alteraciones del estado de ánimo relacionadas con la EP, lo que indica que los agonistas dopaminérgicos pueden constituir una alternativa a los antidepresivos en la EP.3,4,5
"Quisimos confirmar si pramipexol podía mejorar las alteraciones del estado de ánimo independientemente de su efecto sobre los síntomas motores," explicó el Prof. Paolo Barone, de la Universidad Federico II de Nápoles. "Por lo tanto, en este ensayo, incluimos sólo a pacientes con EP que no presentaban un gran malestar como resultado de sus síntomas motores, pero que experimentaban síntomas de depresión. Comparamos los efectos de pramipexol con los de sertralina, un ISRS*, y observamos que ambos fármacos proporcionaban mejorías significativas del estado de ánimo de los paciente", afirmó Barone.
Si bien es necesario seguir investigando, estos resultados indican que existen buenas perspectivas para los pacientes afectados por alteraciones del estado de ánimo asociados a la enfermedad, y sus cuidadores. Se están realizando más estudios en relación con este tema.