Causas de Eosinófilos Altos

Redacción Médica

Los eosinófilos altos, o eosinofilia, pueden ser causados por diversas razones, como alergias, enfermedades parasitarias, trastornos autoinmunes, infecciones virales y bacterianas, reacciones a medicamentos y enfermedades pulmonares. El aumento de eosinófilos en la sangre suele indicar una respuesta inflamatoria del sistema inmunológico ante estas condiciones.

Causas de Eosinófilos Altos

El sistema inmunológico es una red de células, tejidos y órganos interconectados que trabajan en conjunto para proteger nuestro cuerpo. Este escudo protector es mucho más complejo de lo que parece, y uno de los componentes cruciales son los eosinófilos, un tipo de glóbulos blancos (1). Su principal función es la de combatir a los agentes infecciosos que amenazan con dañar nuestra salud.

Las células de nuestro cuerpo juegan un papel vital en la respuesta inmune, ayudando a mantener el correcto funcionamiento de nuestros órganos y tejidos. Los eosinófilos, en particular, suelen estar implicados en procesos inflamatorios y en reacciones alérgicas (2).

Causas de Eosinófilos Altos. Foto por alexander-grey Unsplash

¿Qué se considera un nivel de eosinófilos alto?

Para que los eosinófilos puedan cumplir adecuadamente con su función, es esencial mantener unos niveles adecuados en nuestra sangre. Por lo general, el volumen de eosinófilos debe ubicarse entre el 1 y el 3% del número total de leucocitos o glóbulos blancos que se encuentran en la sangre. De este modo, el conteo normal de estas células debe ser de entre 0 y 500 /μL para los adultos y entre 0 y 850/μL para los recién nacidos. Por lo tanto, cualquier cifra que supere dichos límites puede ser considerada como un valor de eosinófilos elevado, y puede llegar a comprometer nuestra salud (3).

Factores y causas que pueden provocar un incremento en los niveles de eosinófilos

El aumento de los eosinófilos es generalmente una respuesta a diversas condiciones médicas. Los factores que pueden desencadenar un incremento en los eosinófilos son variados y principalmente corresponden a patologías o trastornos subyacentes. Algunos de los más comunes son:

  • Infecciones parasitarias y micóticas (4).
  • Asma (4).
  • Rinitis alérgica (4).
  • Eczema (4).
  • Trastornos autoinmunitarios (4).
  • Leucemia y otras enfermedades sanguíneas (4).
  • Fiebre del heno (4).
  • Urticaria (4).
  • Vasculitis (4).
  • Cirrosis (4).
  • Linfoma de Hodgkin (4).

Si tus resultados de un examen de sangre muestran eosinófilos altos, es recomendable acudir a un especialista médico para evaluar tu caso y determinar las causas subyacentes (5).

Normalizando los niveles altos de eosinófilos

Debido a que el incremento de los eosinófilos es una respuesta del organismo ante las enfermedades mencionadas anteriormente, el tratamiento principal para normalizar los niveles es tratar la afección subyacente (5). Por lo tanto, acudir a tu médico de confianza puede contribuir a mejorar tu salud de forma general y también a disminuir los niveles altos de eosinófilos.

Para verificar si los eosinófilos se mantienen elevados, se recomienda realizar pruebas de sangre en diferentes días. En caso de confirmar este diagnóstico, es importante consultar a un médico y realizar las evaluaciones pertinentes (5). Además, mantener una alimentación balanceada contribuye a normalizar todos los valores de la sangre.

Los eosinófilos son vitales para nuestra salud, y aunque desempeñan funciones importantes, es necesario que sus niveles se mantengan bajo control. Recuerda que si tienes dudas o sospechas de tener una enfermedad o condición, debes consultar directamente a un médico especialista (5).

Asimismo, mantener buenos hábitos de vida, como hacer ejercicio constantemente y mantener una alimentación equilibrada, pueden ayudar a mantener los niveles de eosinófilos en un rango saludable (5).

Referencias

  1. Abbas, A.K., Lichtman, A.H. y Pillai, S. (2015). Inmunología celular y molecular. Elsevier España.
  2. Rothenberg, M. E. (1998). Eosinofilia. Revista de Medicina de Nueva Inglaterra, 338(22), 1592-1600.
  3. Kumar, V., Abbas, A. K., Aster, J. C., & Robbins, S. L. (2018). Patología básica de Robbins. Elsevier España.
  4. Rothenberg, M. E., & Hogan, S. P. (2006). La eosinofilia. Revista de Inmunología Clínica, 24(2), 147-174.
  5. Tefferi, A., & Gotlib, J. (2017). Enfermedades mieloproliferativas neoplásicas: una guía para el diagnóstico y el tratamiento. Revista de Clínica Mayo, 92(4), 693-707.
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