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Carta abierta a Telma Ortiz Rocasolano

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Publicado: 18/04/2008

TODOELLAS.COM

© Aurelio Manzano

Querida Telma, la primera vez que te vi fue en la petición de mano de tu hermana Letizia con SAR el Príncipe de Asturias. Recuerdo que todos comentamos: ¡Qué guapa la hermana de la futura Princesa! De igual manera conocimos a toda tu familia. Unos días antes la Casa Real emitía un comunicado que cambiaría la vida de Letizia y de toda la familia Ortíz Rocasolano.


Durante los meses sucesivos pudimos verte en varios actos oficiales: la boda real, el bautizo de la pequeña Infanta Leonor y en algunos privados, como la boda de tu padre. En todos ellos tu comportamiento y el de tu familia fue impecable. Posabas antes los medios con una elegancia innata y una sonrisa que sedujo a todo el país.


Para doña Letizia el camino no ha sido nada fácil. Pasó de ser una buena profesional del periodismo -no la mejor, como declaró de manera cortesana Urdaci-, a convertirse en SAR la Princesa de Asturias ¡Toma ya! A pesar de las diatribas que ha recibido durante estos años -incluidos los comentarios de mi querido Peñafiel, los cuales respeto- creo, sinceramente, que Letizia ha hecho un gran papel. Uno de los alegatos más repetidos por algunos cronistas antes de la boda fue: “El error no está en que el heredero se case con una plebeya, sino en el hecho de que vaya a emparentar con una familia que quizás no esté a la alturas las circunstancias”. Por desgracia, el tiempo parece querer dar la razón a los que en su día fueron tildados de agoreros.


La Princesa de Asturias ha cumplido con su papel y su deber: representar a la corona y dar dos herederas al trono. Sin embargo, su familia no ha sido de gran apoyo a su misión institucional. Primero los desplantes de Don Jesús Ortíz. Tu padre no entiende y muchas veces trata con poca educación a la prensa. Aún así, Telma, tu actitud era correcta. Los reporteros asfálticos te preguntaban por todo lo referente a tu hermana y tú contestabas con educación, respeto y hasta con una sonrisa. Pero te quedaste embarazada y tus formas cambiaron ¡Ay esas hormonas que se revuelven! Me horrorice cuando vi aquellas imágenes tuyas corriendo hacia el coche con tu larga y maravillosa melena cubriendote la cara al más puro estilo de Cosa, ese miembro entrañable de la familia Adams. Estaba claro que ya no te gustaba la prensa.


Querida Telma, entiendo que no es fácil ser foco de atención de las cámaras, pero debes aceptar que tu vida y la de toda tu familia cambió cuando Letizia matrimonió con el heredero al trono español. Aunque se que no te gusta, debes aceptar que las cosas ya nunca volverán a ser como antes, cuando erais una familia anónima.


Desconozco si es por mimetismo o bien por amor de madre, pero el caso es que tu proceder ya se hace extensivo a Paloma Rocasolano. Me sorprendió cuando dijo a los periodistas que nunca veríamos a tu hija Amanda. No obstante, el desliz se le disculpa porque ella siempre ha sido fantástica con nosotros y una mala tarde la tiene cualquiera. En cambio, tú, querida Telma, has tenido más de un desliz con la prensa. Ya el colmo de la insensantez ha sido esa petición que kafkiana que has interpuesto ante los tribunales para silenciar a un montón de medios de comunicación. Puedo entender tu postura, pero no debes olvidar que con tu comportamiento has puesto en el punto de mira a los príncipes de Asturias y a los reyes, a quienes los reporteros han recabado la opinión sobre tu boutade. No es justo, Telma, tu hermana no merece esto.


Me encantaría que pudieras reflexionar sobre todo esto. No se pueden tener privilegios, como los que has tenido por ser la hermana de la futura reina de España, y pretender ser una ciudadana de a pie. Tienes muchas cosas positivas, y estoy seguro que dialogando llegarás a una entente cordial con la prensa. Los problemas se resuelven de otra manera y no huyendo del país, como si fueras una prófuga. Por las buenas todo se consigue.


La Princesa de Asturias, quien sí ha recibido una presión mediática desde el mismo momento en que se anunció su compromiso, ha sabido, casi siempre salir ilesa. Letizia tuvo un gesto humano y generoso aquel día lluvioso, gris y triste en el que despedían a tu hermana Erika. A su salida del tanatorio, su papel de futura Reina se impuso al de hermana y, agradeció a toda España, a través de los medios -los mismos que tú atacas hoy-, el interés y las muestras de cariño. Aprende de ella, y sobre todo de tus sobrinas, las Infantas Leonor y Sofía, quienes con su dulzura y sus gestos públicos nos tienen enamorados. 


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